Jefe edil de Chimaltenango considera conveniente cerrar el paso de lo que fue considerado una “mega obra”, debido al riesgo por los derrumbes.

El 12 de abril de 2019, el entonces presidente Jimmy Morales dio el banderazo de salida para que los primeros vehículos transitarán por el Libramiento de Chimaltenango, una construcción cuyo costo fue de Q528.7 millones y que fue calificada por esa administración como una “mega obra”, la cual, también está bajo investigación por parte del Ministerio Público.

Sin embargo, 26 meses después, el Libramiento de Chimaltenango ha sido afectado por deslaves, grietas y socavamientos que, durante la lluvia imposibilitan el paso y ponen en riesgo a quienes transitan por esa vía.

El tramo, de 15 kilómetros, empezó a tener complicaciones a los tres meses de haber sido habilitado, y a la fecha las inundaciones y los derrumbes persisten. Ante ello, el alcalde de la cabecera de Chimaltenango, Carlos Alexánder Simaj, dijo que se hace a un estudio técnico en el que ha recomendado que mientras duren los trabajos de mitigación en la zona se cierre la vía para evitar incidentes en el que “se tenga que lamentar vidas”.

César Peña, un vecino de 60 años, muestra las grietas que se observan en lo alto del terreno, donde hay un vivero que ha tenido que ser trasladado de lugar debido a los deslaves.

Según Peña, desde que se habilitó el paso se han registrado unos 12 deslaves en ese lugar. Además, en ese mismo kilómetro, pero en el lado contrario, ya se observan grietas en la delgada capa de concreto que recubre los taludes.

En 2019, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) recomendó luego de varios deslaves entre los kilómetros 60 y 61, que el tramo carretero fuera cerrado mientras se hacían los trabajos de mitigación, para evitar que siguiera ocurriendo; sin embargo, la petición no fue atendida y la circulación en la ruta continúa.

Vecinos de la parte alta del Libramiento de Chimaltenango dicen que corren peligro, debido a los deslizamientos. (Foto Prensa Libre: Élmer Vargas)

El martes 8 de junio se reportó un nuevo deslizamiento de tierra sobre el kilómetro 61.2 que obstaculizó el pasó al occidente.  Sin embargo, la empresa ejecutora señala que “no fue necesariamente un deslizamiento”, pues debido a los trabajos de mitigación la tierra que remueven fue la que obstaculizó la vía.

Los vecinos del área señalan lo contrario y aseguran que en los últimos tres días han ocurrido varios deslaves, con lo que se incrementa el temor a que pueda ocurrir una tragedia.

David de León, portavoz de la Conred, dijo que en las últimas semanas las lluvias han sido intensas, por lo que mantienen la recomendación de hacer los trabajos de mitigación para que el área sea segura para la circulación vehicular.

“Recordemos que esas recomendaciones se emitieron en el 2019 para que no existiera ningún peligro con las personas en el sector y lo que estamos previendo es realizar una nueva verificación para determinar cuáles son las condiciones en el área del Libramiento”, dijo De León.

Se informó que el cierre del Libramiento no depende de la municipalidad o Gobernación departamental, sino de las autoridades del Ministerio de Comunicaciones.

Daños

  • Kilómetro 58, inundaciones
  • Kilómetro 60, deslave
  • Kilómetro 61, deslave mayor y se efectúan trabajos

Corrupción

En diciembre de 2019, la Fiscalía Contra la Corrupción del Ministerio Público informó que tenía indicios preliminares sobre deficiencias en la planificación del Libramiento de Chimaltenango.

En enero de 2020, la Contraloría General de Cuentas confirmó 10 hallazgos de anomalías en el proyecto de construcción de la obra y presentó cuatro denuncias penales al MP en febrero de 2020.

En julio de 2020, el MP informó que luego de 9 meses de investigación habían encontrado anomalías técnicas, financieras y administrativas en la construcción del Libramiento de Chimaltenango. El 10 de julio de ese año capturaron a 17 personas.

El fiscal Stuardo Campo reveló en esa ocasión que el 30 de julio de 2014 la Dirección General de Caminos suscribió el contrato 047-2014-DGCCONSTRUCCIÓN con la Constructora Nacional Sociedad Anónima (Conasa), por un valor de Q312 millones 997 mil 671.55, pero este se modificó en 17 veces, se pagaron otros Q74 millones 205 mil 487.80, por lo que el costo total de la obra subió a Q387 millones 203 mil 159.35.

Agregó que el 13 de noviembre de 2017 se suscribió otro contrato modificatorio por la suma de Q64 millones 533 mil 855.20 por lo que el valor del libramiento llegó a los Q451 millones 737 mil 014.55.

Según el MP, la Ley de Contrataciones del Estado le impedía a Conasa participar en una segunda licitación para concluir dos kilómetros del libramiento que estaban pendientes, pues había llegado al límite máximo para las modificaciones. Debido al impedimento de Conasa, se constituyó la Sociedad Anónima denominada Renova Ingenieros, S.A., para poder concursar en los futuros eventos de contrataciones estatales para la ejecución de obras públicas.

Como resultado de las investigaciones, en febrero de 2021 se giró una orden de captura contra el exministro José Luis Benito, quien se encuentra prófugo de la justicia. Mynor Moto, quien entonces fungía como Juez Tercero de Instancia Penal, recibió una orden de captura por haber presuntamente recibido un soborno de personas relacionadas con el Libramiento de Chimaltenango.

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